Tamaño Menor de Letra Tamaño Mediano de Letra Tamaño Mayor de Letra
A sus 78 años, vende tacos de piloncillo en SMA
Por: América Ortiz, Domingo, 01 de Marzo de 2009
Doña Andrea es una de las pocas depositarias de esta vieja tradición

SAN MIGUEL DE ALLENDE

En esta época de Cuaresma, en San Miguel de Allende, existe una tradición culinaria que ha persistido por décadas y se trata de los taquitos de piloncillo o también conocidos como taquitos de cazuela.

UNA DELICIA
El añejo manjar puede degustarse en el barrio de San Juan de Dios.
Doña Andrea Vázquez es una mujer de 78 años de edad que desde que tiene uso de razón, comenzó a hacer y vender los taquitos de piloncillo en el barrio San Juan de Dios, el lugar más típico de San Miguel de Allende para la vendimia de este producto.

Ella comenzó ayudando a su mamá a hacer los taquitos de piloncillo, y ahora sus hijas también la ayudan, pues actualmente yo no puede sola con la laboriosa tarea de su fabricación.

Doña Andrea explicó que para hacer este tradicional dulce de San Miguel de Allende, que sólo se vende aquí, y en esta época de Cuaresma, debe poner el nixtamal a cocer por la noche, para que a la mañana siguiente ya esté listo para ser llevado al molino desde temprana hora.

Ya en el molino, al momento que se están moliendo los granos para hacer la masa se le agrega anís, canela y chile ancho.

Cuando esta masa ya está perfectamente compactada se le mezcla piloncillo y así está lista la materia prima para hacer los taquitos de cazuela. Desde medio día, varios puestos de personas que hacen los taquitos de cazuela comienzan a instalar sus puestos en la periferia del Templo del Barrio de San Juan de Dios, y cada una ellas pone su fogón con leña en la que calientan el aceite para freír los taquitos, que tienen la forma de una pequeña empanada.

Doña Andrea comentó que estos taquitos mucha gente los consume como una golosina, otros como alimento del día o para el desayuno, y generalmente se acompañan con leche o atole.

Recordó que cuando era niña y acompañaba a su mamá en la época de cuaresma a vender al Barrio de San Juan de Dios, daban ocho taquitos por un centavo, y ahora el costo de este producto es de un peso por pieza.

Lo triste del caso, como viene ocurriendo con muchas de las costumbres de México, es que poco a poco el consumo de este producto va disminuyendo al ser sustituido por otro tipo de dulces y golosinas que se compran en las tiendas, lo que ha generado que algunas personas que se dedicaban a esta actividad durante la semana santa, hayan cambiado de giro, lo que en el futuro podría provocar que esta tradición culinaria desaparezca.

Opina

Nombre Email
Título
Opinion